O lúpulo. 1ª parte, unha cita.

“El lúpulo en Galicia. Los primeros ensayos del cultivo del lúpulo en Galicia se deben a Leopoldo Hernández Robledo, ingeniero agrónomo que trajo esquejes de la variedad Golding Gold a la vuelta de uno de sus viajes a Inglaterra. Sus experimentos de cultivo y alimentación los llevó acabo entre 1914 y 1929, primero en la estación experimental de de La Coruña y luego, ya más intensamente, en el Campo de Práctica de Betanzos (dependiente de la primera). Durante estos años Hernández Robledo contó con la colaboración de José María Rivera, propietario de una fábrica de cervezas que también realizaba intentos de aclimatación del lúpulo, y con la de Raúl Fernández Meás, agricultor brigantino que fué pionero en la implantación de su cultivo en la comarca de Betanzos.

Hasta 1958 el lúpulo era recibido en estado fresco en las instalaciones industriales que la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo había ubicado en Betanzos, donde los conos eran secados y preparados para su utilización en las fábricas de cerveza; pero a partir de la citada fecha la Sociedad rescinde los contratos que tenía con los agricultores que poseían más de mil plantas y les da dos opciones: o continuar el cultivo suscribiendo nuevos contratos por los que se comprometieran a entregar sus cosechas en estado seco, o arrancar las plantaciones en tres plazos, coincidentes con las tres próximas cosechas. Muchos agricultores optaron por arrancar sus plantaciones ante el desembolso que suponía el dotarse de secaderos propios, lo que significó el comienzo de la decadencia del lúpulo, a la que hay que añadir el incremento de los costos de producción, no compensados por los aumentos de precio del producto. (…) Es una pena que el lúpulo de Betanzos, que alcanza altas cotas en los mercados internacionales, desapaerzca sin que se hayan tomado las medidas necesarias para evitarlo. (M. A. L.)”

Gran Enciclopedia Gallega, Tomo XX da primeira edición. Paxs. 4 e 5.

Lupulo salvaxe.